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Exposición Bomba

Memoria Boyera: Legado Bicentenario

A la altura del bicentenario de la independencia de Costa Rica, el boyeo sigue siendo un fenómeno social y cultural de enorme importancia. Las voces de personas que viven a diario el boyeo, así como las representaciones literarias confirman que, doscientos años después de la independencia, el boyeo sigue vigente y su legado no deja de crecer.

A continuación se pretende poner en común significados, memorias y conocimientos comunitarios para así entretejer una expresión cultural, patrimonial y literaria acorde a la grandeza del legado del boyeo y su rol trascendental en la construcción de la ciudadanía y los imaginarios costarricenses a 200 años de la fundación del Estado de Costa Rica. 

1. Aprendizaje del Boyeo

El Jaúl

La Siembra:

La Siembra es el cuento que mejor representa el aprendizaje del boyeo. En la siguiente cita, se representa la relación entre el boyero y los bueyes, así como se explica la manera en la que el yugo se ata a los bueyes:

“En el rancho, el viejo Ñor Santiago sacó el yugo. Los bueyes bajaron humildemente la cabeza y el leño, de ancho corto, les fue amarrado con las fajas de cuero crudo a la frente y los cuernos. La rodilla se pone en la frente del buey para sacar las fajas. Sobre el yugo amarraron el arado” (p. 38).

El boyero amansa a los bueyes y les enseña a caminar o a detenerse por medio de órdenes o sonidos:

“—Gui, buey. […] Y el primitivo arado fue abriendo un surco como Dios quería” (p. 38).

Mi papá me enseñó cómo se trabaja una yunta de bueyes, cómo montarla, cómo comenzar a enyugar, cómo comenzar a rastrearla para que los animales lleguen a tener el pulso. Que es lo que los señores mayores, como mi papá dice: “el pulso es para que el buey cuando va a subir una cuesta o va a bajar una cuesta con carga, pueda sostener la carga”.

El pulso lo da el animal rastreando… rastreando un tronco, una pieza de madera, con poquito peso. Sí, no no… No es necesario que sean demasiado pesados porque uno se lo enseña a los animales desde pequeños. Por ejemplo, nosotros tenemos dos yuntas de bueyes: tenemos unos adultos y unos pequeños; entonces, empezamos a ponerles la rastra pequeña para que ellos comiencen a trabajar con esa y poco a poco conforme van… van cogiendo más fuerza… entonces, le vamos poniendo una rastra más pesada. Ya hay algunos que digamos, que se pueden ir acostumbrando hasta el punto en que se pueden dedicar a sacar madera.

Y, un día llegué con los bueycillos mansos a la casa, y le dije: “papá, pruébeme estos novillos, los amansé yo”. Y mi papá todo sorprendido de lo que había hecho, y me felicitó mucho esa vez.

Para mí es algo muy grande decir que soy boyero, porque toda mi vida nosotros…, bueno desde que tengo uso de razón; de 10 años ya papá me dio una yunta de bueyes para que yo trabajara solo, porque como antes se fleteaba todos los días con bueyes. Entonces, diay no daba abasto con el trabajo de él y el trabajo de los fleteros, entonces me puso a mí; entonces, diay desde ese momento y siempre he trabajado con bueyes, y diay, me siento muy contento. O sea, mucha alegría de hacer lo que a uno le gusta y rescatar nuestras tradiciones. (…) y desde muy antes, pero papá no me daba, no me daba permiso porque los bueyes eran muy grandes. Entonces, y habían campos muy estrechos, entonces me decía: “no, acompáñeme usted en todo lo que usted pueda, en lo que pueda hacer, pero eso si boyear todavía no”. Pero mi felicidad era yo jalar el chuzo y… primero que nada no me aguantaba ni un yugo, no me aguantaba ni un yugo para ponérselo en la cabeza a los bueyes, entonces diay todo eso que va naciendo en uno, que va naciendo en uno, y diay gracias a Dios con el tiempo ya tengo mi yuntica de bueyes y toda la vida he tenido bueycitos; y, diay mi padrecito se fue, y diay me dejó eso.

2. Labores del Boyeo

Lectura El Moto

Una de las labores del boyeo presentes en El Moto es el trapiche que se utiliza para crear distintos productos a partir de la caña de azúcar, el texto lo menciona así:

“Con aire patriarcal y rezando una oración de gracias a Dios, se dio una vuelta por la casa: echó primero una mirada a las trojes, de allí al trapiche y se informó si los yugos y aperos de labranza se encontraban en su lugar” (p. 4).

“Salvo las miraditas que su pretexto del diezmo podía cruzar con ella, salvo tal cual palique cambiado en las tardes de molienda en el trapiche, o en una vela o a las orillas del Tiribí -lo demás del tiempo era de dura faena para él” (p. 12).

Lectura El Jaul

La Siembra

Este cuento expone la labor del boyero y los bueyes en el campo; específicamente en el arado, los cuidados de la tierra y la siembra.

“Y el primitivo arado fue abriendo un surco como Dios quería. El viejo soportaba el arado en la mano izquierda y con la derecha dejaba caer los granos, como si los fuera contando. Con el pie derecho tapaba las semillas.
Sobre el yugo amarraron el arado. El chiquillo llamó los bueyes y el viejo se echó al hombro medio saco de maíz” (p. 38).

El jaular:

Aunque no se menciona explícitamente, en la siguiente cita se puede observar una de las labores del boyeo, transportar materiales. En este caso, el personaje Chunguero transporta jaules.

“El hombre de la carreta, Juan Chunguero, llegó a la máquina al mediodía. […] Chunguero llegó con el aspecto de un resucitado, con su carga de jaules” (p. 14).

 

Yo más bien le terminé tomando el gusto, de que usted a mi casa viene y yo tengo recuerdos y tengo yugos, bueno… tengo de todo, de todo, sí. Uno le toma el gusto y le toma el de veras bueno, es algo tan bonito, diay es un hobbie, en realidad es un hobbie.


Diay yo, por ejemplo, yo he tenido taxi propio, tuve taxi y después, este… trabajé, por ejemplo, en otros lugares y así, y ahora me dedico… Después yo quité el taxi y vendí el taxi, porque bueno, esta cuestión de Uber y eso… y vendí el taxi ahora, y me dedico a otras cosas. Y así muchísimos boyeros, hay muchísimos boyeros… Diay, hay gente que, por ejemplo, usted que es de Aserrí, no sé si conoce don Edgar Valverde, un señor que es abogado, don Edgar es de Aserrí, es abogado. Él es un abogado, pero es boyero. Por acá en San Isidro, hay otra señora que es abogada y es boyera. Sí, por ejemplo, hay gente que tiene su negocio de equis cosa, pero el hobbie son los bueyes. Yo por ejemplo, ahorita a lo que me dedico es a trabajar en mantenimiento, soldadura y esas cosas; y me encantan los bueyes; igual vamos a hacer trabajos, uno cambia, a veces nosotros vamos a hacer trabajos de arado, a nosotros nos busca mucho la gente para ir arar, para ir a sembrar maíz y frijoles y esas cosas.

Inclusive, mucha gente no sabe esta historia que con las yuntas de bueyes se transportaron todas las iglesias que existen en el Valle Central. Se trajeron con bueyes de… del Puerto de Puntarenas en su mayoría. Y muchas de las edificaciones que existen en San José en la actualidad se trajieron, eh con bueyes.

Después, esteee, ya se empieza a poner el yugo y ya por último la careta y ahí, ahí le vamo haciendo. Y diay la verdad, a tenerlos bien bonitos porque ellos suman parte de… de… de la familia, como dicen. Porque ellos diay, ellos son parte de la familia. Sí, ellos son muy chineados, la verdad es que ellos son muy chineados.

De hecho, es más que todo para el trabajo, verdad, pero la carreta juega un papel muy importante porqueeee, en realidad es como porque digamos hay carretas que están pintadas… eeeh… Cartagas, hay carretas Sarchiseñas, hay, bueno, hay varios pintores, entonces en la hora que se exhiben esas carretas. Entoes, como te decía… este,  Don Julio da las características de cada carreta, de las pinturas, del diseñador. O sea, en realidad juega un papel muy importante en cada yunta que la anda.

Bueno, por ejemplo antes Raquel, cuando yo iba con mi papá a llamar bueyes, diay uno iba a las cuatro de la mañana. Se levantaba e iba arrear los bueyes y llegaba uno al corte, que llamábamos uno la finca, a trabajar con los bueyes. Ya a las seis de la mañana tenía uno que estar ya con los bueyes enyugados y comenzar a arar para sí era una riega de papa o si era para romper para alistar el terreno ¡verdá!. Hasta las dos de la tarde en ese tiempo ¡verdá! En ese tiempo no se bebía café, lo que llamamos ahora a las nueve de la mañana. Lo que llamaba uno aquí en el campo “vamos a burrear” ya era uno el beber café de ahora, pero en ese tiempo no bebía uno café y almorzaba a las diez y media, en otras partes a las once, y luego, otras vez trabajar hasta las dos de la tarde ¡verdad! No existía ese desayuno de ahora de las nueve de la mañana.

No, dígamos, agua era lo que llevaba uno. Nosotros salíamos con mi papá a las cuatro y media de la mañana. Digamos, tomábamos cafecito con pan casero y ya nos íbamos. Luego, hasta las diez llegaba uno y se sentaba a almorzar. Y después, ya hasta las dos de la tarde que soltaba los bueyes. Nos decían: ” Vaya deje los bueyes al potrero”. Y ya en ese entonces iba llegando uno a la casa a las tres de la tarde, ya llegaba uno y bebía café.

Exacto, desde pequeños, porque… aunque usted no lo crea, desde pequeños uno los busca lo más parejitos que se puedan, lo más iguales, entiende… Pero como, como que ellos conviviendo juntos, ahí con el pasar de los tiempos, como que se van buscando ellos mismos, el color, el tamaño y todo, se van pareciendo más ellos, vieras. Es algo increíble así, pero, pero es cierto. En cambio, usted, un buey grande, ir y buscar un novillo grande ya va a costar mucho. después, que los bueyes, tienen eh… los bueyes casi siempre tienen un lado para enyugar, me entiende… Un buey va a la izquierda o a la derecha casi siempre, no… un buey si lo acostumbró a enyugar a la derecha y lo enyuga a la izquierda, el buey no te va a caminar en un desfile ni en ningún momento, se echa pa´ trás, se abren todos, me entiende…, no camina. Él se acostumbra al lado de él.

Entonces, si a usted se le muere un animal y va a conseguir otro y ese otro se consiguió de ese mismo lado del otro, ahí comienzan los problemas. Entonces, por eso siempre es mejor, si se friega, uno quitar los dos de una vez.