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Historia

¡Conozca sobre la historia de la carreta costarricense!

Historia de la carreta

Tabla de contenidos

En esta sección, usted podrá conocer más acerca de la historia general de la carreta, tanto veneciana como costarricense. Se abarcan temas como los orígenes de la carreta y su importación al país, los distintos estilos de carreta por cada zona geográfica, los usos que se le daban y la influencia cultural que este medio de transporte ha tenido en la literatura costarricense.

Orígenes de la carreta en Costa Rica

La llegada de la primera carreta a Costa Rica no está documentada en una fecha exacta; sin embargo, se conoce que comenzó a utilizarse durante la Época Colonial. La carreta era uno de los principales medios para transportar personas, alimentos y productos agrícolas como el café y el banano. En un inicio, las carretas se fabricaban de madera y sin ornamentos, pero, posteriormente, se comenzaron a decorar con múltiples colores y formas artísticas. Aunque no se conoce con exactitud la razón de la ornamentación, puede verse como un proceso o un desarrollo del objeto, como un bien utilitario hacia algo más significativo y trascendente con el pasar del tiempo. Es decir, la carreta costarricense experimentó ciertos cambios a través de los años que la transformaron en la carreta ornamentada del presente. Estos procesos se detallarán a continuación.

 

Las condiciones agrarias, el auge del café, la dificultad de los terrenos y falta de caminos para cultivar convirtieron a la carreta en el medio de transporte predilecto de la época. Las laderas empinadas y los terrenos inestables y resbalosos por el barro fueron algunas de las condiciones a las que se enfrentó el boyero en sus largos viajes a través de las cordilleras costarricenses. Tales dificultades provocaron desgastes prematuros en las carretas tradicionales de madera, principalmente en las ruedas, por cuanto eran las piezas más propensas a desgastarse por su contacto con el barro y la fricción con las rocas. Por lo tanto, era necesario cambiar las ruedas de las carretas con regularidad, indiferentemente de que fueran ruedas macizas (construidas a partir de una sola pieza de madera) o con radios.

 

La necesidad de proteger las ruedas motivó la aparición de un descubrimiento que marcaría un antes y un después en la historia de la decoración de las carretas costarricenses: el polvo de minio u óxido de plomo. Este era una pintura que, al mezclarse con aceite de linaza, producía tonalidades anaranjadas y rojizas y permitía proteger tanto las ruedas como el exterior del bastidor de la carreta.

Esta imagen corresponde a una fotografía de un azulejo del famoso texto “Mercando leña”, del escritor costarricense Aquileo Echeverría. El azulejo está conformado por cuadros pequeños y representa a una mujer de vestido naranja con rojo y delantal blanco que habla con un hombre que viste pantalón de mezclilla, camisa blanca, pañuelo, chonete y una vaina para su machete. Ambas personas se encuentran separadas por una cerca de madera. Además, se observa a un buey con una carreta a la par de una casa tradicional de adobe, mitad celeste, mitad blanca y techo de tejas. En el fondo, se visualizan más casas con el mismo diseño, así como montañas y algunas nubes sobre un cielo celeste.
Se trata de una fotografía en blanco y negro de un hombre que viste una camisa, un pantalón y un sombrero. Este se encuentra sentado en la parte trasera de una carreta que transporta algunos cuadros de madera y que tiene diseños característicos a los lados. En el fondo, se visualizan árboles secos y otro tipo de vegetación

Gracias al uso del minio, a finales del siglo XIX comienzan a aparecer pinturas importadas de diversos colores en distintos comercios del país. Con la importación, las pinturas eran cada vez más abundantes y eso facilitó la ejecución de decoraciones más elaboradas por parte de  los pintores.

 

Las carretas comienzan a decorarse cada vez más y los diseños se hacen más variados y complejos. El color anaranjado rojizo como base para la ornamentación se sigue utilizando como aspecto tradicional de la confección de carretas. Otro aspecto de uso generalizado es el pintar el interior del bastidor de la carreta en color azul o celeste; sin embargo, no todas las carretas dentro del territorio costarricense se decoran con los mismos patrones de colores o de la misma forma. 

 

Inicialmente, las ruedas y el bastidor eran las partes de la carreta que se pintaban, pues necesitaban de más protección; sin embargo, el timón y el yugo fueron decorados posteriormente, dado el desgaste que sufrían por el roce de las cuerdas.

Usos de la carreta

Los usos de la carreta no se limitaban al transporte de productos agrícolas, pues esta era parte fundamental de la dinámica social costarricense. Desde el transporte de enfermos y embarazadas, hasta el paseo de domingo y  las festividades, la carreta, los bueyes y el boyero tenían un papel importante en la dinámica social.

 

Esta fuerte relación con la identidad costarricense permitió que la carreta se convirtiera, paulatinamente, en un emblema nacional. En este contexto, la representación del mundo rural costarricense, del boyero y su carreta “pintada” por parte de diversos artistas, pintores y escritores de finales del siglo XIX e inicios del XX logró cimentar la idea sobre la importancia de la carreta en la cultura nacional.

Se trata de una imagen en blanco y negro con árboles de distintos tamaños que rodean una secuencia de carretas que, con la ayuda de bueyes y boyeros, transportan tierra y piedra.

Jalando café en la finca Hermes, Granadilla de Curridabat, San José, 1922. Álbum de Manuel Gómez Miralles.

Literatura

Dentro de las representaciones artístico-literarias, se destaca la corriente costumbrista, la cual se caracterizaba por retratar la realidad inmediata de forma periodística, humanística o folclórica. En Costa Rica, este movimiento se encuentra en los cuadros de costumbres y crónicas históricas, donde aparecen personajes populares y se representan las tradiciones desde una perspectiva nostálgica. La obra de Manuel González Zeledón, conocido como Magón, y los Romances y Concherías de Aquileo Echeverría se inscriben dentro de esta corriente literaria.

A continuación, se expone un poema, una leyenda y un relato, todos textos literarios inspirados en el símbolo de la carreta.